Agricultura Versus Ganadería en Zonas de Aptitud Agrícola
2013-03-26
Últimos veinte años: una perspectiva histórica.
Últimos veinte años: una perspectiva histórica. En el transcurso de las dos últimas décadas el cambio macroeconómico más importante fue sin duda la convertibilidad que produjo una modificación estructural de la economía afectando en forma diferenciada a los distintos sectores productivos de bienes y servicios. El cambio de los precios relativos que trajo la convertibilidad fue muy desfavorable para la mayoría de los sectores productivos de bienes y especialmente para el sector agropecuario. Por otra parte los bienes no transables internacionalmente, así como la mayoría de los servicios continuaron aumentando por un tiempo, creándose un desfasaje entre ambos grupos de precios que nunca volvió a corregirse. Tomando como base 1:1 la relación entre los índices de precios mayoristas y minoristas que había en 1960, en la década del 80 el promedio de esa relación fue 0,874:1 y a partir de la convertibilidad desde 1992 hasta fines del 2000 el promedio de dicha relación cayó a 0,435:1, el que por otra parte es muy similar a la actual (último mes junio/01) que fue de 0,447:1.(Ver cuadro 1). Cuadro 1: Evolución de la relación de índices de precios mayoristas y minoristas (*) (Base 1960 = 1,00) En base a ventas promedio de los últimos años de la Unidad Demostrativa en 60 ha dedicadas a la actividad ganadera. Fuente: Elaboración propia en base al Banco de Datos del Área Economía, Estadística e Informática de INTA Marcos Juárez. Debe notarse que en los períodos comparados, los dos últimos trienios, la producción anual se mantuvo constante y las variaciones en el MB de la actividad se deben solo a las variaciones en el precio de los insumos y los productos. El MB/ha en el último trienio aumentó el 12,7% por un aumento en el precio del ganado que en promedio para todas las categorías fue de solo el 3,26% y por reducciones en los costos siendo las más significativas, el costo del grano (-35%) por la caída del precio del maíz y la sanidad (-20%) por la eliminación de la vacunación contra aftosa. Resumiendo la información de los cuadros 4 y 5 se puede observar que en los dos últimos trienios la relación entre los márgenes agrícola y ganadero del ejemplo se invierte totalmente, ya que en el período 95/98 el MB agrícola (356,45 $/ha) superaba en el 15,6% al ganadero 308,11 $/ha, mientras que en los últimos tres años el MB ganadero (347,21 $/ha) supera al agrícola (248,53 $/ha) en el 39,7%. Hasta aquí hemos realizado una comparación estrictamente económica utilizando solo la variable margen bruto de cada actividad, por lo cual en este punto es necesario señalar algunas consideraciones importantes: En el ejemplo se compara un planteo ganadero de alta eficiencia con una agricultura, que si bien utiliza un alto nivel tecnológico y obtiene buenos rendimientos, éstos corresponden a los resultados logrados por el promedio de los productores del área. La ganadería evaluada si bien es de alta productividad, no es un modelo teórico sino que ha sido probado durante años en una explotación mixta de escala comercial (180 ha) y que se maneja como una empresa. La herramienta del MB no es en general adecuada para comparar actividades agrícolas y ganaderas, ya que esta última provee ingresos encubiertos de largo plazo, como aportes a la fertilidad física y química de los suelos, que no están evaluados por el MB. El uso del MB también oculta todos los beneficios en materia de sostenibilidad, estabilidad y disminución de riesgo que aporta la ganadería en los sistemas mixtos. En la comparación no se tienen en cuenta los aspectos financieros que en general son desfavorables a la ganadería que exige mayor capital por hectárea, así como distintas combinaciones de capital de corto y largo plazo. En la realidad existe una mayor facilidad financiera relativa para hacerse de capital de trabajo (créditos de labranza y siembra) en agricultura que en las actividades ganaderas. Las habilidades y requerimientos de manejo son especialmente diferentes para la agricultura donde los aspectos de gerenciamiento y gestión son relativamente más simples porque utiliza más alta proporción de tecnologías de insumos, que en la ganadería donde para lograr altos niveles de productividad son fundamentales las tecnologías de procesos. Todas las consideraciones complementarias explican, en parte, porque a pesar de la reducción drástica de sus márgenes económicos el proceso de agriculturización ha continuado en los últimos años. Finalmente creemos que existe un dato muy importante del contexto económico en el sector agropecuario que fundamenta más que ningún otro el avance de la agricultura sobre la ganadería. Dicho factor es el hecho de que la expansión agrícola, en una gran proporción de casos, se realizó sobre tierras alquiladas con contratos accidentales y de corto plazo, formas de tenencia totalmente incompatibles con cualquier actividad ganadera intensiva o extensiva. Hasta aquí solo se ha presentado un ejemplo para la zona agrícola núcleo, en la realidad del sector existen otros múltiples planteos ganaderos para distintas áreas ecológicas que podrían compararse entre sí y con la actividad agrícola en esas mismas regiones, pero creemos que en la mayoría de los casos la tendencia será similar a la presentada, y a medida que se analicen áreas con suelos y condiciones más marginales para la agricultura los resultados serán más favorables a la ganadería. Se debe advertir sin embargo que en cualquier contexto los únicos esquemas ganaderos rentables son los que maximizan la productividad de los recursos disponibles en cada área. Coyuntura actual. Por último nos resta decir que no sabemos por cuanto tiempo más se van a mantener las relaciones de precio de los últimos años. En agricultura se hace cada vez más larga la espera de recomposición de los precios internacionales, en la presente campaña hay algunos indicios de recuperación, pero, de no mediar situaciones muy adversas en los países productores, difícilmente se vuelva a los niveles de mediados de la década pasada (95/98). En cuanto a ganadería el análisis realizado hasta aquí se refirió a su evolución y su relación con la agricultura en los últimos años, con énfasis en lo ocurrido en los dos últimos trienios. Sin embargo desde hace algo más de dos meses, el mercado de carne vacuna comenzó a reflejar todos los factores negativos que venían acumulándose por más de un año, especialmente desde la reaparición de los primeros brotes de fiebre aftosa en el rodeo nacional, el posterior cierre de las exportaciones y la intensificación de la recesión general de la economía. En el gráfico siguiente se muestra una instantánea de mediados de septiembre del 2001 referido a como quedaría la comparación agricultura-ganadería con respecto a las situaciones históricas analizadas para los dos últimos trienios. En el gráfico 2 se observa que respecto al último trienio, tomando los precios actuales esperados a cosecha (MAT), el MB agrícola no se mejora en forma significativa (+6,4%), en cambio se produce un deterioro del orden del 23% en el MB ganadero. La evolución futura de la relación agricultura-ganadería dependerá de la recuperación del precio del kg vivo a los niveles promedio de los últimos años, hecho que a su vez está estrechamente ligado a que se remuevan los dos principales factores señalados como causa de la situación actual, es decir: a) que se produzca la reapertura de los mercados internacionales y b) que se opere un mejoramiento sustancial en el desempeño de la economía general del País. (1) Conferencia: \"La competitividad de los sistemas ganaderos con respecto a los agrícolas en la región pampeana\". 24º CONGRESO ARGENTINO DE PRODUCCION ANIMAL (2) Peretti, M.A. \"Competitividad de la empresa agropecuaria argentina en la década de los `90\". Revista Argentina de Economía Agraria. Nueva serie. Volumen II Nº 1/Otoño 1999. AAEA. Págs. 27 a 41. (3) Peretti, M.A. et al. \"Fechas de siembra de maíz común y maíz transgénico Bt. Campaña 2000/01\". Maíz: resultados de ensayos campaña 2000/01. Información para extensión Nº 68. EEA Marcos Juárez. Julio 2001. Págs. 17 a 24.