¿Qué clima predominará en la Tierra dentro de 100 años?
2013-03-26
Si el estudio de la meteorología encierra una complejidad tal que desafía el potencial de proceso de las computadoras más potentes del mundo, en el caso del clima a escala global podemos añadir sin disimulo que no es la capacidad de procesamiento de los ordenadores lo que se desafía sino la propia capacidad de comprensión del ser humano.
n la segunda mitad del siglo XX, los científicos que se aventuraron en el estudio del clima a escala global lo hicieron en su mayoría de la mano de las denominadas teorías sistémicas. Éstas fueron desarrolladas considerando al clima global como un sistema cerrado y excluyéndose, entre otras variables, la influencia de la radiación solar en el sentido de que debía entenderse como constante y estable y considerando que, en el caso de que se produjeran alteraciones en dicho factor, el propio sistema tendría capacidad propia para amortiguarlas, al menos en periodos suficientemente largos. No en vano, el profundo desconocimiento del astro rey que incluso hoy siguen reconociendo los astrónomos solares, era entonces, aún si cabe, mucho más profundo, no teniéndose constancia por ejemplo de los ciclos de 11 años y los máximos solares (solarmax), los devastadores efectos que pueden provocar las tormentas solares, así como las posibles fluctuaciones en dicha radiación que parecen confirmar que en la actualidad el Sol se encuentra en un punto álgido. En este sentido, ignorar al Sol en los cambios climáticos aludiendo a su constancia puede constituir un error difícil de calibrar. Incluso la cantidad de manchas solares parecen influir en el calentamiento que el sol transmite a la Tierra. Y es que su magnitud frente a nuestro planeta resulta descomunal. Nuestro Sol fusiona 654 millones 600 mil toneladas de hidrógeno por segundo convirtiéndolas en 650 millones de toneladas de helio. La diferencia de masa entre ambas cantidades (4 millones 600 mil toneladas) son liberadas al espacio en forma de radiación. De esta cantidad, la \"ridícula\" parte que llega a la Tierra es suficiente para mantener toda la vida existente en el planeta. La radiación solar en forma de luz produce variaciones en la temperatura que afectan directamente a la evaporación del agua, la lluvia, la humedad y el viento. Esta diferencia de temperaturas que el Sol provoca en nuestra atmósfera es considerada la principal fuente de energía causante de los fenómenos meteorológicos a escala global. Un ligerísimo cambio en la intensidad de esta radiación podría provocar cambios sustanciales en el clima terrestre, de hecho, algunas teorías sobre calentamiento global ya atribuyen a nuestra estrella madre en torno a un 25% de responsabilidad en dicho fenómeno.