El impacto de la biotecnología en América Latina
2013-03-26
El incesante avance de la tecnociencia y, más concretamente, de la biotecnología, abre un mundo de nuevas posibilidades no exentas de riesgos
l desarrollo biotecnológico abre nuevas posibilidades sociales. Generada en los países occidentales, al amparo del desarrollo tecnocientífico y muy unido al sistema económico actual, colisiona, como todos los nuevos adelantos tecnológicos, con los sistemas sociales y culturales del momento. Los conflictos que genera la biotecnología de última generación, aquella que trabaja con las secuencias genéticas, son múltiples y variados. La biotecnología choca principalmente con la Biodiversidad al alterar voluntariamente la capacidad de \"dar de sí\" de los vivientes, además modifica las relaciones económicas entre los países, los generadores del conocimiento y nuevos organismos biotecnológicos (países industrializados) y los conservadores de la Biodiversidad (países arrollados)(1), materia prima para el desarrollo. Esta asimetría histórica se profundiza con el impacto económico y las relaciones de producción que la biotecnología puede establecer. En los discursos científicoindustriales se legitima la biotecnología como la única posibilidad para enfrentar el hambre del mundo, las enfermedades, etc. Aunque la realidad, es decir la explicitación práctica de estos discursos, no lo corrobora. Aún más, la biotecnología está ahondando la separación entre países. El conocimiento se continúa desarrollando en los países industrializados, es altamente protegido y no existe una transferencia real. Esto conduce a una consecuencia mayor: la diversidad genética, que antes era propiedad de nadie o de todo el mundo, se ha privatizado. Se ha alterado o pervertido el concepto de propiedad, si se puede utilizar este término respecto del patrimonio genético de los vivientes en el planeta tierra y, además, se ha creado un flujo constante de germoplasma de Sur a Norte. El desarrollo biotecnológico es un hecho actual y real en infinidad de campos, desde la sanidad a la minería, pasando por la agricultura. Su instauración genera conflictos, no sólo tecnocientíficos, sino sociales, culturales, éticos, religiosos y morales. Esta conflictualidad establece la necesidad de encontrar espacios de elucidación y de creación verdadera de democracia participativa en el continente. La tríada: Biotecnología, como producto de un proceso de desarrollo científico tecnológico, Biodiversidad, como corolario de la tecnociencia para nombrar al producto de miles de años de evolución, diversificación natural y todas sus interrelaciones y Sociedad que, mediante una democracia participativa, ha de ir apropiándose de las posibilidades, conforman los elementos claves de la discusión. Por esto, es importante previamente definir qué significa Biodiversidad, Biotecnología y Democracia participativa. Sociedad-Democracia Participativa Actualmente pareciera que la democracia es un valor mínimo de cualquier sociedad y se la concibe como un derecho social inalienable. Sin embargo es necesario constatar que está en una profunda crisis: \"Una vez aceptado que la democracia es un valor mínimo irrenunciable para cualquier sociedad política, la cuestión que se plantea es la de cómo debe entenderse esta vida democrática a fin de que pueda considerarse éticamente digna\"(2). En el momento histórico actual, la democracia no es sinónimo de legitimidad ni de sistema de gobierno ético. Ha perdido su legitimidad al ser reducida a la participación ciudadana una vez cada 4 ó 6 años y al sustentarse los gobiernos durante ese tiempo por sondeos de opinión pública, lo cual implica que la política responde a los deseos inmediatos de los ciudadanos en lugar de a sus proyecciones. En realidad la política responde a las proyecciones de lobbys económicos altamente reducidos, pero que poseen grandes capitales financieros. Mientras los gobiernos son elegidos por el pueblo, ejecutan en cambio las directrices de organizaciones transnacionales, como el FMI, el BM, que no han sido elegidas por la población, resultando la paradoja de que los representantes legales del pueblo no pueden ejecutar sus políticas porque están sujetos a las disposiciones de unos organismos que no poseen otra legitimidad que la económica. Las grandes instituciones y los medios de comunicación elaboran discursos que reflejan no el sentir ni los temores de la población sino de unos intereses encubiertos. Latinoamérica y el Caribe se encuentran frente al reto de redefinir la democracia para que dé respuesta a los problemasque el desarrollo está generando. Apropiándose de los adelantos tecnológicos de conocimientos, pero respondiendo también a las presiones políticas y económicas de los grandes conglomerados industriales o multinacionales. La gran dificultad de las democracias en el continente es la incapacidad de transformar las decisiones que se toman en las grandes corporaciones políticas o financieras del norte, lo que las convierte en espacios meramente formales. \" El principio básico de la vida democrática es que deben poder participar en la toma de decisiones, o al menos deben ser tenidos en cuenta, todos los afectados por un acto o una decisión, tanto actual como virtual\"(2). Los países del sur no participan en la mayoría de las decisiones, y los afectados virtuales menos aún, lo cual lleva a dudar de esta supuesta era democrática en el continente. Se podría cuestionar la afirmación anterior por considerarla inaplicable por sus elevadas exigencias. Pero existen suficientes espacios para introducir de un modo genérico a los afectados virtuales sin llevar a la paralización del sistema, como el propuesto por Jonas en su libro \"El principio de la Responsabilidad\"(3), donde sostiene que es necesario que el hombre obre de manera tal que sus actos no pongan en peligro la perdurabilidad de la especie. La dificultad de los países latinoamericanos para transformar las políticas del norte genera, por parte de la sociedad civil, un cuestionamiento profundo de la legitimidad de su sistema, exigiendo cambios profundos en su funcionamiento y no meros cambios de merchandising. Los gobernantes y los tecnócratas de los organismos internacionales, como la FAO, el BID, el FMI, el BM y los ejecutivos de las grandes corporaciones, comúnmente hablan a partir de una entelequia biotecnológica y no de la realidad. Reducen el rechazo a la biotecnología a un simple problema de ignorancia del pueblo: \"Aunque hay poca controversia sobre muchos de los aspectos de la biotecnología y su aplicación, los organismos modificados genéticamente han llegado a ser objeto de un debate muy intenso y, a veces, con gran carga emocional\"(4). Proclaman que la no adopción de estas tecnologías acarreará el atraso científico del continente. Argumento similar al utilizado por el despotismo ilustrado: todo para el pueblo pero sin el pueblo. Estas afirmaciones se contraponen frontalmente a algunos documentos de la UE(5) en los cuales se recoge el espíritu del libro blanco de la gobernanza europea, destacando la importancia de mantener informados a los ciudadanos, invitando a la sociedad a participar y considerando las inquietudes del público en las discusiones sobre el futuro desarrollo de la biotecnología. Es curiosa la diferencia de discursos entre los organismos internacionales citados anteriormente y la UE, la que reafirma la necesidad de la participación social en las discusiones sobre el desarrollo biotecnológico, a pesar de que es una de las regiones del planeta que lideran este desarrollo. En esta perspectiva, el desarrollo de la biotecnología en el continente se convierte en una piedra de toque de la democracia para los estados latinoamericanos. La biotecnología afecta a toda la sociedad y no puede ser evaluada sólo desde una óptica tecnocientífica. También afecta a la simbolización de los organismos vivos, al modelo de desarrollo y a las relaciones de dependencia. Como intentamos decirlo: soluciona problemas y genera nuevas interrogantes. Por ello es necesario generar nuevos espacios donde se pueda avanzar en la simbolización, la participación, la discusión y la asunción de riesgos, ya que no existe una tecnología con riesgo cero y no se puede limitar su evaluación a criterios tecnocientíficos.